EN LAS ENTRAÑAS DEL BOSQUE

Con sigilo sigo un rastro sobre la blanca y espesa nieve que con recelo guarda los secretos de complots pasionales que ardieron con fuerza en antaño, de ninfómanas doncellas, de tímidos efebos y castos sátiros.

Conforme avanzo raudo entre los arboles percibo un olor cada vez mas fresco, la presa esta cerca, tiene miedo… esta jadeando, paso a paso le resto distancia a  la trémula carne que ahora toma un descanso; pero sabe que le estoy dando caza y huira con éxito si doy un paso en falso. Sin hacer mas ruido que el viento me agazapo, este arbusto es perfecto, le caeré encima de un solo salto.

No puedo verle aun, la planta que me oculta también me corta la visión, pero mi oído y mi olfato me dan parte de lo que pasa al otro lado, es un cervatillo, hembra, muy joven como para tener un rebaño pero será una buena comida lo siento por su tamaño. Exhalo una ultima vez antes del gran salto, la presa lo hace también pero ignora que la muerte le llegara de lo alto; no hay vergüenza en esto cervatillo pienso mientras tanto, en una explosión de fuerza y gracia me levanto, caigo a dentelladas sobre la frágil creatura que en cuestión de segundos despedazo.

Tuvo una muerte sin dolor, lo sé por que no se movió ni un centímetro desde que hundí mis colmillos, la cena esta servida, mi lengua pasa sobre mis ensangrentados labios cuidando la etiqueta propia de un noble señor del bosque que dará inicio a su agasajo… pero algo no anda bien, por que a pesar de la sangre la piel de este animal aun luce un radiante y pálido blanco, tal vez le cayó nieve de cuando la estaba matando, pero toda su piel luce igual, la luna se puso roja, lo sabia, algo anda mal;  Diana en persona se presento ante mi con una expresión melancólica como si también quisiese morir, “esa cervatilla era mi hija señor de los lobos, hermana de tus lobeznos, una de las semilla de oro… ¿como es que siendo uno de los espíritus del bosque no lo pudiste notar?, me arrancaste el corazón, ¿como pretendes que te vuelva a amar?”… y en medio de su llanto me lanzó la maldición. “si aun pretendes amarme animal sin corazón vivirás por siempre solo y cantaras nuestra canción, solo hasta la noche en que la luna deje de brillar te mostraré mi perdón y te amaré como lo prometí  por el resto de la eternidad, en las noches que pasen hasta tu absolución brillaré con fuerza para los perros de los cazadores, para las presas y otros amores advirtiéndoles que vagas por los alrededores, pues aunque por un momento te sentí asco y ahora te  odie sigues siendo mío y de nadie más” y persiguiendo a la luna me perdí en un bosque oscuro, aullé con tal fuerza que durante más de un siglo perdí mi voz y ahora el viento ulula mi canción, con tristeza miro su luz, ahora brilla con fuerza sobre otro cielo, vivo en agonía en el país del hielo mientras su radiante sonrisa acepta con gusto los ladridos de un simple can, un perro sin sangre al que ayude alguna vez y hoy me traiciona cortejando a mi mujer.

Made by:

Edgar Fabian Gil Amado

The sight behind the dark

si te gustó o si lo odiaste deja un comentario… Gracias por leer mi blog

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