Mentiras en el tocador

 El periodo mas placentero de una relación es sin duda el cortejo, supongo que ya lo sospechan y entre ustedes habrán algunos que ya conozcan el porque, tal vez cuando termine el cuento todos lo entiendan. Una pareja joven, oculta a la vista de todo el mundo como quien no quiere ser visto pero aun así ser notado, se encuentra con regularidad en una famosa heladería de mi ciudad y digo famosa por que yo voy ahí con frecuencia, y ellos siempre han logrado captar mi atención, jamás he hablado con ellos y sin embargo los conozco desde hace 7 años, a veces me los cruzo en la fila de la taquilla de algún cinema o haciendo cola para pagar en un banco, pero lo que me resulto realmente fascinante durante todo este tiempo, fue la transformación tan marcada en el comportamiento entre si.

 7 años atrás dos adolecentes de no mas de 15 años de edad comparten con ternura un helado de pistache de 16 onzas acompañado con una galleta, con la misma suavidad con la que el único de los sobreviviente de todos lo cuidadores del zoológico que cayeron por accidente en el habitad de los leones retira la llave que aun esta sujeta a la mano de su amigo dentro de la boca de una de las leonesas que ahora duermen, el joven novio toma una servilleta y limpia una gota de helado que amenaza con arruinar el vestido de la niña quien reacciona a tal gesto con una expresión de dulzura en su rostro, ella, con picardía y para devolver el gesto toma una borona de galleta al lado de la boca de su novio y se la come diciendo, “lo que es tuyo es mío, cierto ranita??”, “cierto pececita” responde muchacho que se ruboriza de golpe por las risas de sus amigos ubicados en otras mesas.

Dos años mas tarde… en la misma heladería. Una pareja no mayor de 18 años cuyos rasgos faciales me eran terriblemente familiares se sentaron el uno frente al otro, él ordeno un helado de fresa con vainilla y para su novia uno de chocolate, una vez servidos los helados, ambos interrumpieron su charla que durante la espera nunca salió de reggaetón y futbol, la hermosa acompañante del muchacho que por más que trató no fue capaz de arreglar su cinturón (y lo digo por que tenia cinturón, pero el pantalón le llegaba a la mitad de su retaguardia y cuando se levantaba de la silla, exponía su ropa interior) dejo ver una cara de alivio cuando su novio paro de hablar y sonriente se llevo una gran cucharada de helado a la boca, acto seguido, cual cazador furtivo arrebata una cucharada de helado de la copa de su novio quien entiende de inmediato la tónica del juego y lanza su cuchara contra el helado de ella, el juego termino en risas y las risas en besos.

Cuatro años mas tarde, una pareja aun muy joven de no más de 23 años de edad llega a la heladería de costumbre tomados de la mano, sin hablar entre ellos cada uno tenia una sonrisa pero sus miradas estaban clavadas en sus celulares y con una pericia propia de un experto digitaban mensajes de texto ( ¿para que gastar 1’5000.000 en un celular si lo que necesitaban era un beeper?!!!!!!!!!!) en fin, el novio ordena un helado de ron con pasas y pide para su novia un helado de chocolate, ella, en un tono brusco y elevado cambia la orden de su novio por un helado de brownie, el muchacho que aun desconocía la forma de manipular su cinturón se levanta de la mesa, guarda su celular, toma asiento nuevamente y da el primer paso para hablar diciendo “que el brownie no esta hecho de chocolate mi vida???”, la respuesta recibida mas que satisfacerlo pareció alterarlo, se notaba por el molesto suspiro que exhaló con fuerza, “eso, mi amor, es como si me dijeras que el azul crema es igual al azul pastel!!!, a ver, a que sabe tu helado ”. Él, tomó la galleta de su helado y con malicia espatuló los labios de su novia, ella le devolvió el cariñito y para hacer las paces , él (muy astuto) ofreció limpiarla y con un amplio beso retiro todo el helado que ambos casi se habían tirado encima, cuando finalmente se detienen para tomar aliento suena el celular de la bella dama, todo queda en silencio pero el celular insiste; inquisitivo el joven hombre la mira y cuando se preparaba para decir algo, ella se adelanta con un beso y no le deja hablar; poco después de haberse detenido el timbre del celular separan sus labios con lentitud, el la mira a los ojos, ella retira su mirada y sonríe con la misma sonrisa que te muestra la profesora de la universidad que siempre odiaste. Al levantarse se toman de las manos y se van.

Ayer, viernes, no fui a cine ni a la heladería, fui a hacerle un favor a un amigo entregando un expediente en un juzgado de familia; llegue como 15 mins más tarde de la hora acordada y el juez con el que me tenia que ver estaba en audiencia a la que tuve el gusto de asistir, aun conectado a mi iPod me senté entre las sillas en sala de audiencias y después de que el juez dio inicio a la audiencia empezó lo bueno, un señor de 50 y tantos y una señora de 40 y algo se levantaron de sus sillas y sin moverse del puesto se gritaban con mordaz rabia y manoteaban, de inmediato apague mi iPod y puse atención, lo hacían por turno y era algo así:

 Señor-“señor juez esta vieja se la pasa gastándose lo que yo gano y lo que ella gana haciendo compras y viajando supuestamente a congresos de medicina y farmacia, pero jamás trae una foto, nunca trae nada y jamás me invita, pero yo se con quien es que se va de viaje vagabunda”.

 Señora-“y que me dice Ud. señor alcohol que no sale de supuestas reuniones ejecutivas en un bar de mala muerte que se llama las burbujas??? Se escribe Las vur-vu-jas y queda por los las dos del aeropuerto señor juez”

 Señor-“sabe que?? Si quiere quédese con las casa… pero el carro es mío, años atrás ella era como una sirena señor juez pero ahora parece un bagre como puede ver y digo lo de bagre por el olor, lo juro por dios que si vuelvo a dormir una sola noche con esta vieja amanezco muerto y rosado .”

 Señora- “como si lo suyo oliera a flores, que no se ha mirado a un espejo, ya parece un sapo de lo gordo!!!!”.

 Ahí mismo Salí al pasillo para pode reír, pero la risa no duro mucho, me puse a pensar en …¿ será que todas las parejas terminan así???, pero recordé una respuesta a ese dilema, si quieres que tu matrimonio dure, enamórate de quien y como es tu esposa, pero jamás de su maquillaje y si las mujeres usan maquillaje para conocer y enamorar a alguien , pero tanto hambres como mujeres lo hacemos cuando nos ponemos a maquillar verdades, a decir mentiras, a hacer que las cosas duren por miedo al cambio. Por eso siempre me muestro como soy, si alguien que me interesa me pregunta algo digo la verdad Y cuando quiero conocer a alguien hago preguntas que nadie hace y de formas que nadie formula; por que no debe haber en este mundo nada mas parecido al cielo que vivir hasta el ultimo día enamorado y amando a la persona que ves junto a ti cada día, por eso siempre busco conocer el alma de mi alma gemela y nunca me digo mentiras, la belleza física no es eterna, esa es la respuesta que formulé a ese predicamento hace algunos años.

 

 Las mentiras no son más que un buen maquillaje sutilmente esparcido sobre nuestros rostros.

 

 Made By: Edgar Fabian Gil Amado The sight behind the dark

 

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2 thoughts on “Mentiras en el tocador

  1. Wilson Carreño says:

    Recuerdo a mis viejos caminando juntos cogidos de la mano por ese pueblo que me encanta. Me enseñaron algo que terminé aplicando, me casé enamorado, sin nada que me obligara a hacerlo. Espero envejecer con la misma actitud frente al amor que tuvieron ellos.

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